El Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE), a través del Sistema Nacional de Áreas de Conservación (SINAC), confirmó esta semana un incremento progresivo en la acumulación de sargazo en las costas del Caribe Norte del país. El fenómeno, potenciado por las condiciones climáticas de la onda tropical número 15, mantiene en alerta a las autoridades del Área de Conservación Tortuguero (ACTo), quienes reportaron la presencia de grandes masas de algas desde el límite fronterizo con Nicaragua hasta el sector de Manzanillo, en el Caribe Sur. El arribo masivo se atribuye a la dinámica del Gran Cinturón de Sargazo del Atlántico, cuyas corrientes han desplazado las especies Sargassum natans y Sargassum fluitans hacia el litoral costarricense.
Según los registros preliminares del Programa de Monitoreo de Integridad Ecológica, este evento podría calificarse como uno de los de mayor magnitud reportados recientemente en la zona norte de la provincia de Limón. Los reportes provienen específicamente del puesto de Policía de Fronteras en Portillos, el poblado de Tortuguero y toda la línea costera del Parque Nacional.
Desde el año 2019, el ACTo mantiene una comunicación permanente con instituciones académicas, como la Universidad Nacional, para estudiar este fenómeno que afecta al Caribe desde 2011. A partir de 2023, las autoridades incorporaron recorridos marinos sistemáticos para registrar la ubicación y extensión de estas masas de algas mar adentro. Estos esfuerzos permiten documentar la distancia del cinturón de sargazo respecto a la costa y cómo influyen factores como el viento y las corrientes marinas en su desplazamiento.
A pesar de la magnitud del evento, el SINAC informó que no se realizarán acciones de remoción directa dentro de las áreas protegidas. «Actualmente, la llegada de sargazo se considera un fenómeno natural de carácter dinámico. Debido a su magnitud y extensión, no se están realizando acciones de remoción directa en el área protegida. Históricamente, este material tiende a descomponerse, secarse por efecto solar o reincorporarse al mar mediante la acción del oleaje y las corrientes», explicaron las autoridades en el comunicado oficial.
El impacto de este fenómeno es multidimensional. Si bien el sargazo funciona como refugio y alimento para especies marinas en mar abierto, su acumulación excesiva en las playas genera repercusiones negativas en el turismo local y la ecología costera. La presencia de estas alfombras vegetales reduce la penetración de la luz solar en el agua, lo que altera los procesos de fotosíntesis de las plantas marinas y degrada la calidad del ecosistema.
El MINAE y el SINAC indicaron que el fortalecimiento de la red de monitoreo busca generar información técnica para evaluar futuras recomendaciones de manejo y posibles alternativas de aprovechamiento sostenible del recurso. Por ahora, las instituciones continuarán vigilando la evolución del fenómeno e informando oportunamente a la ciudadanía y a los sectores productivos de la zona.
