La empresa Fresh Del Monte Produce anunció este martes 5 de mayo el cierre de cuatro de sus fincas bananeras ubicadas en la región Atlántica de Costa Rica, una decisión que conlleva el cese de más de 850 colaboradores. La medida, que afecta aproximadamente 1.200 hectáreas de cultivo en la provincia de Limón, responde a un entorno «estructuralmente adverso» para el sector exportador, motivado principalmente por la apreciación del colón frente al dólar y el incremento en los costos operativos y fitosanitarios, de acuerdo con la empresa.
El cese de operaciones representa un golpe económico significativo para las comunidades limonenses donde la multinacional ha operado por décadas. Según la organización, la magnitud del recorte refleja la inviabilidad financiera de mantener dichas áreas bajo las condiciones actuales del mercado y la política cambiaria nacional.
“Este es un momento extremadamente difícil para nuestros equipos y para las comunidades de las que hemos formado parte durante muchos años”, señaló mediante un comunicado Jorge Peláez, vicepresidente Senior de Fresh Del Monte para Colombia, Brasil, Ecuador y Centroamérica. “Más de 850 personas se ven afectadas, y reconocemos el impacto humano real que esto representa”, agregó.
El tipo de cambio como factor determinante
Uno de los pilares que sustentan la salida de la empresa de estas 1.200 hectáreas es la drástica caída en el tipo de cambio. Fresh Del Monte detalló que el fortalecimiento del colón, que pasó de niveles cercanos a los ₡700 a aproximadamente ₡450 por dólar, ha erosionado la rentabilidad de la actividad bananera.
“Para los productores de exportación, el impacto es directo: los ingresos se generan en dólares, mientras que la mayoría de los costos se asumen en colones. A medida que la moneda local se fortalece, cada dólar generado se traduce en menos colones, en un momento en que los costos de producción continúan en aumento”, indicó la firma.
Además de la presión cambiaria, la compañía señaló un incremento sostenido en los costos de producción. Este fenómeno ha sido impulsado por el encarecimiento de insumos estratégicos, incluyendo los combustibles, la logística internacional y los materiales necesarios para las labores agrícolas.
A este escenario se suman los desafíos técnicos en el campo. La empresa destacó la presión constante de enfermedades que afectan los cultivos, específicamente la Sigatoka Negra. Asimismo, mencionaron las inversiones obligatorias en medidas preventivas ante la amenaza del hongo Fusarium Raza 4 Tropical (TR4), factores que han forzado a la administración a elevar el gasto en control y vigilancia en un entorno de ingresos reducidos.
